sábado, abril 16, 2011

Desmedida


"Uy, un roce"
Y esas cosquillas que se te enredan en las pestañas y dan rienda suelta a mi imaginación que es tan mala, de lo peor. (se siente tan lindo de a ratos)
Ni vos crees esas excusas que inventamos para hablar. Sorprendiéndome de esa forma estas logrando a que de a poco me decida, me anime.
En esta noche siento por escrito, que estoy dividida, escandalizada, encarnada, internamente descarada, desmoralizada y un poco enmarañada y no me importa nada, quiero verte pero no, abusar de la situación aunque no, sonreír de mas y reírme suena injusto. Dejar todo por un rapto de esta sensación platónica y no correspondida, pero por favor que al volver a mi, no pase de esto.

jueves, diciembre 09, 2010

Sonajeros


Vestida de ocasión, este segundo jueves de el último mes del año, expando mis dedos y araño las paredes anticipandome al desastre, abro la heladera y saboreo un helado imaginario, manchandome entera, enmelandome, jugando a estar rellena de algo, con tal de sentirme plena.
Siempre fui desprolija para todo, para escribir cartas de amor, para tomar apuntes, para guardar mis trapos viejos en el placard. ¿Y a quién le importa? Si todo lo que gira en torno a vos es simple carroña, un basural de dejadez, que junta bichos entre nosotros.
Como loca, le saco punta a este lapiz y te lo clavo entre esos ojos verdes luminosos, que de a ratos beso y detesto, te raspo los encantos, los pocos que te quedan y me guardo tu sonrisa en el bolsillo, en caso que no te quiera olvidar.
Callate un segundo, con tus obsesivas charlas de como ser parte de tu elite. Mientras yo lo vengo gritando, descargando en cada plato sucio que dejas tirado por ahí, saboreando entre todas las porquerías que se despliegan en este cuarto, que es tu vida, en esta sensación espantosa que me invade ahora y no se que mas se puede hacer.
Y si eras así, ¿por qué no me advertiste? te lustras los cachetes con mis pelo, te cortas las uñas inmundas con mis dientes, me desarmaste entera y ahora no sabes que hacer, porque no sabes nada de mi.
Dejame sola, con mi vestido de mierda, mi pintura corrida, mi auto viejo y ese sinsabor que en un momento fue tan tentador, que me voy a festejar mi cumpleaños con mi estupida estructura hecha con los nudos de mi garganta lejos de tanta cosa que me molesta.

domingo, junio 27, 2010

mares, lagunas y charcos revise...

¿Sera que es sabado? O es esta mezcla entre el final de tus pestañas, el marco de las ventanas y el nudo entre mis piernas que no me deja hacer mas que remolonear, ignorar y desordenar (mas).
Entiendo que en mi lo único que puede volar es la imaginación, entonces me desmaterializo para volver a sentir adrenalina, donde el amor me sorprendía con tu olor a jabón en polvo y mi libertad de saber que si quería estabas y si no todo bien. Si te ibas yo recortaba las frases que me gustaban y las pegaba en tu espalda a modo pizarrón. En ese lugar las risas no se terminaban, las comidas sabían de verdad y me chupaba un huevo si podía o no pagar las cuentas.
Mi torpeza rompe un cristal que se pierde en el tiempo, y entonces me veo volviendo atrás, y me veo linda, risueña, plagada de misterios, de dolores que me son ajenos y ahora necesito volver a experimentar, me siento libre, flaca, de piernas eternas, de fuegos interminables, con picardía y algunos llantos de mas, caprichosa, resuelta, casi casi inteligente.
Los miedos vienen después. Se acaban las pasiones, comenzamos a temer.
(Pero yo adoro la sensación de enamoramiento, intacta desde el primer día)

martes, mayo 04, 2010


Anoche soñaba que pescaba una nube y a la luna, entonces les cambiaba los colores: el kumulusnimbus ya no era gris, y sus rayos destellaban violeta. La luna tenía los ojos grandes y unas pestañas largas, interminables y perfectamente arqueadas, tanto que hipnotizaban a las mareas y los barcos terminaban naufragando en islas donde las tormentas eran de té de frambuesa y los rayos hacían que la gente se enamore locamente, los aviones se perdian en la nube y yo me los guardaba en el bolsillo.
Anoche soñé que en mi cama no tenía espacio, porque dormía con la nube y con la luna, entonces entendi que en mi sueño los personajes se volvían reales, y que estaban durmiendo al lado mío.

(Y el invierno no esta adentro mío)

domingo, noviembre 01, 2009

Monotonía


Se me encarnan los dedos a la cabeza de tanto apretarla para aquietar esta desesperación (supongo que ya es crónica). Y ya no sé, si lo que tengo es lindo de lo intenso, nunca aprendi la diferencia entre intensidad y tormento.
Ya se que acá es cuando me tengo que callar, pero afilo, clavo, empujo y giro, y mirando de reojo me voy. Para lastimar seamos clásicos de los 90, el resto, como siempre de vanguardia (y la vanguardia es siempre igual, mas de lo mismo), como el día en que nos enamoramos, como las canciones que escuchamos, las zapatillas que usamos y las cosas que decimos hacer.
Ahora llamá, sacame de acá que entre tanto lío no se que hacer, que me despeino de mas y sigo sin poder sacar las manos de mi cabeza. Rescatame, que todavía tiemblo como ese martes en Lerma y Tucumán, y decime esas cosas de la forma mas natural, que suenan a mentira de a ratos, de tan sentidas que las escucho. Habla hasta que me duerma con las orejas oxidadas de escuchar siempre lo mismo y sueñe que bajo una nube encontre mi libertad, justo justo cuando creía que me estaba escapando de todo esto.
Ayudame POR FAVOR, que mañana es lunes y necesito achicar los gastos, este mes se me fue la mano con las cuotas de incertidumbre.




*La foto es un dibujo de Juan Pablo Camarda: http://e-librito.blogspot.com.

viernes, julio 31, 2009

4:28 am



Más que dormido parecía muerto, en las sábanas no había más que pelusas y alguna que otra marca que quedan después de los revuelcos entre dos. Costaba respirar, el aire de esa noche se había terminado hacía un buen rato en ese cuarto inmundo. Emitió un sonido que duro poco mas de un segundo, podría ser un mal sueño, pero no. Eran las 4:28 de la madrugada, y el frío lo obligaba a la posición fetal, repito, respiraba tan suave que parecía muerto, la maraña de pelos dejaba ver dos lunares en su nuca, y las manos se escondían bajo la almohada, otra cosa que ocultar además de lo que pasaba en ese momento en su estado. Sin aires de grandeza lo considero talentoso a la hora de conciliar el sueño. Acuartelado en el centro de la cama, sin dejar espacio a nadie mas, apoderado rey y señor de las colchas, egoísta no se pensaba despertar ni aunque ese sucucho de mierda ardiera como el infierno.
Sin necesitar de pastillas, pareciera que su conciencia era única y virgen como la de un pibe de dos, no le afectaba el pasado de ese colchón viejo, las sábanas manchadas o el olor a vaho. Ni un ruido. Daba envidia verlo, daban ganas de tirarlo de ahí y arrastrarlo a la realidad, que poco y nada le iba a importar, el sueño es mas importante que cualquier deuda, el clima, la economía, la desnutrición, la muerte de un pendejo en el San Bernardo, el discurso de Cristina o mi mal de amores. A él no le importa nada, más que él y su habilidad para el sueño.

miércoles, julio 08, 2009



Del placard salen ruidos que dan miedo, las cortinas que acostumbrabana a tapar el sol ahora esconden las cosas que nadie entiende pero huelen en el perfume que llevamos. Las ventanas bien cerradas, las uñas bien afiladas, las cabezas tibias y aquellos malos tragos que se comparten pensando en que injusto resulta equivocarse de los impulsos, que aquí adentro falta el aire, y me asusta leer en el diario las miradas las personas que no saben lo que significa en mi un simple choque de planetas. Son objetos que se cruzan en el camino, y se te clavan a la sien como pedazos de metal viejo que se pueden soldar; te lastiman al verlo, te oxidan, te desvalorizan un poco mas. ¿Y que hay, valer un poco menos otra vez?
No quiero salir, no me saques hasta que se enfríe ese desayuno por error, esa llegada tarde, esa excusa, ese impulso y esta sensación de que equivocarme es lo mas intenso que me paso en los últimos días.
Buenas noches y hasta luego. Mañana hay leche chocolatada de nuevo en tu isla donde ya nada puede intervenir.

martes, junio 09, 2009

mediocre pero (in)feliz


Los miedos tibios, con los pies helados rompiendo el equilibrio, la taza que humeando se distrae entre las venas, que no bombean nada. Puede que sea que se me revelo el archivo de recuerdos viciados que encarnados en el corazón, decidieron manifestarme la negación y aparecen para recordarme que no sirvo para vivir aquí.
¿Acaso, las frecuencias de viento que bajan del teleférico me empujan a dejar de sentir? Todo me transmite, me comunica, me avisa que se viene un abandono en camino y sigo sin hacer nada (por sentir), quieta, inmunda de angustias dejo que todo se vaya apilando al frente mío, (y pienso/imagino) que en algún momento se va a desmoronar, y de un rejunte de cosas, se inventara otra, y así, mil etapas atadas con alambre, algunas quemadas, otras asustadas se sienten en una sala de espera en la guardia de un hospital.
Diagnosticada con una receta que pide un remedio para dejar de esperar o empezar a hacerlo de una buena vez, me desquito acá, me quejo de que no tengo sentido, ni aspiraciones, inteligencia, belleza o cualquier cosa que me destaque en este mundo.
Y si para alguien soy, que me secuestre, me rapte y me lleve donde no me sienta tan perdida. Y cuando me encuentre, me clasifique y me inserte, me invente un mundo de mentira, donde al menos, cinco minutos me sienta parte de, me sienta normal, cotidiana, humana, inocente, sin penas, con glorias, como alguna vez me hicieron creer, ya en circulación, volviendo a vaciarme en alguien, sintiéndome parte.

martes, abril 21, 2009

Zuviría al 1700....




El mismísimo Diablo me ato las manos, me sorprendió a altas horas de la noche, saltando por la ventana, con un traje negro abotonado con cristales y un vistoso collar dorado con una sufrida virgen colgante, imagine sería de puro sarcasmo. Se distinguían sus orejas puntiagudas saliendo bajo su peinado moderno. Quién diría, centenares de años, y el todavía ocupándose de su apariencia, si no fuera El, tan colorado y pintado, sería el dueño de varios miles de suspiros mortales al pasar.
Me subió a un taxi y me llevo abrazada como si el secuestro fuera no más que la fuga de dos cómplices que se quieren ir lejos de los ruidos vecinos, un taxista callado esperaba, sosteniendo nervioso el volante, cualquiera diría que algún ser extravagante merodeaba cerca al verle la cara flaca, desgarbada mirar fijo al farol de la esquina, como pidiéndole auxilio a una mortecina luz de bajo consumo.
Y yo, sentada, con sus brazos flacos hundidos en mi espalda, como apuñalada, lo seguí olvidándome las ganas de gritar entre las sábanas y las pantuflas. Dude en pedir permiso para cerrar la puerta, pero me tranquilice sabiendo que ya nada podía estar peor, al irme a la eternidad con el compañero mas detestado por todas las clases. “Zuviria 1739” – dijo con voz punzante y arrancamos.
Y me anime a preguntar, ¿Por qué a mi? Si yo no andaba en esas cosas turbias a donde llaman a los espíritus, y que jamás se me había cruzado por la cabeza tener esta cita tan particular, a mí que siempre puse en duda que esta enemistad entre el iluminado y el dueño del dolor sea cierta, de la escuelita del dudoso, del molesto preguntón, del renegón de las historias populares, del amargado que todo critica, y ahí estaba, siendo apuñalada por la mismísima podredumbre de los miedos mediocres.
Se quedo callado y sonrío, cruzamos la avenida, fuimos hasta el Norte, llegamos a un bar, bien llamado borrachería, y se pidió un trago de los mas jodidos. El tipo de la barra parecía más endiablado que el mismísimo escolta, abrió su bocota y llamo a un señor gordo y fiero como el solo, agarro un par de hielos, vodka, y un cuchillo. Puso su mano izquierda sobre una tabla de madera, apretó los ojos y cortó el índice y el pulgar, sin limpiar, apoyo el vaso en la tabla, y termino la mezcla. Agradecido, Magoya tomo el vaso y me ofreció darle una probadita, con sus ojos vehementes y venosos entre mis cejas dije que no, tragando una saliva espesa y fría, pensé que la fiebre me perforaba los sesos.
“Tráele una Coca con limón y una Cafiaspirina a ver si se nos despabila”, con la mano todavía chorreando, sin mosquearse por un dolor, que imagine seria terrible, busco en una heladera al fondo, lo que le fue pedido de una forma autoritaria y cortes. Por mi garganta no pasaban más que nudos, y el gas entorpecía más los nerviosos sorbos a ese vaso viejo. En el barsucho parecía todo normal, menos mi comportamiento, algunas guapas me miraban nerviosa y comentaban entre ellas, dude dos segundos de si hablaban de mi piyama tan viejo o de mi pelo enredado tras la lucha con la almohada, la voz de mi compañero dividió el pensamiento y me trajo de vuelta.
“Te llevo a casa, conmigo de nuevo, donde vamos los que no aprendemos mas, los que nadamos viviendo y causando dolor, donde la angustia es normal, donde la felicidad se disputa como un plan trabajar, te moldearon a mi imagen y semejanza. Se te escapan las chispas de los ojos y en cualquier momento te sacan la ficha.
Tranquila flaca, como vos hay muchas, no te me hagas el bicho raro, que borregas como vos, en mi reino sobran, las usamos como administrativas, tienen buenos sueldos, algunas se casan con los de la inteligencia y viven en los barrios mas caros del infierno. Es como en todos lados, todo funciona igual, eso de que el infierno es rocoso e incómodo es un mito urbano, esta buena la ciudad, hay varias cosas que te van a llamar la atención, ya vas a ver. Al principio, lo que mata es el calor, pero con el tiempo, y como a todo, te acostumbras… Tranquila, no tiene nada de malo, termina ese vasito y vamos, que tenemos una noche entera de viaje”

lunes, marzo 30, 2009

Si supiera yo.


Tenía los dientes alineados perfectamente, como si dieran batalla en cada sonrisa volviéndola dura, contrarrestada por los labios, se escondía una ternura obligadamente omitida.
Esa nariz hace que se caiga de maduro que los años son pocos un poco tercos, simples, de pelota y fines de semana al sol, condicionado por algunos problemas, a veces el cansancio lo hace parecer un viejo, renegón, algo podrido de tanto esperar que llegue algo bueno.

Ese colorado en los cachetes deja claro que el aire lo va erosionando, raptando ideas de los poros, arponeándolas, tirandolas por la borda de su cuello, ancho, tallo. La matemática de sus pelos, hasta diría un número y al contarlos sería esa cantidad. Siempre castaños, prolijos, apantanando las ideas sin dejar de ser cómodos.
Un brillo le raja la cara al medio, los ojos, volando tamaño almendra, dicen mas que las manos, entreabiertas en cada dialogo, bailando al compás de las palabras, que las buscan antes de caer al piso gracias al rechazo de alguien que no lo escucha. Esa voz, tan discreta, chillona pero agradable, es difícil de interpretar las primeras cien veces, se le escapa; dice, dice y dice… Seguramente por la mañana se va a echar atrás.

Por la forma de ubicar las cejas, se entiende que no le es fácil ser, que los asombros lo azotaron muchas veces, que lo tomaron por estúpido, y descartó la ingenuidad como a una botella vacía. Por las orejas que le enmarcan la cara tan rígida y sobradora, entraron mil canciones, palabreríos, falsos amores, y algún que otro suspiro.

Por las pestañas casi invisibles se mezclan los tonos de colores entre los rojos de las venas, el delineado de los ojos y el nacarado bajar de sus párpados

Y él sabe que lo miro, pero se hace el tonto, sabe que estoy esperando un paso en falso, pero es muy cobarde y no camina. Sabe que le dibujo una sonrisa para que me hable, pero no se anima, que me encamino a la decepción, y al parecer poco le importa, y hasta parece que espero demasiado. Sabe que quiero que revolotee con sus discursos por mi cabeza, pero no quiere. Y sabe que me canso de mirar, de esperar, sabe que del cansancio al olvido hay dos colectivos.

martes, marzo 17, 2009

La culeada...



Usted ve todo mal porque tiene la vista así. Dice que las mujeres se hacen a golpes y deja que Francisco me pegue. Ve cómo rompo las tazas cuando estoy enrabiada y me mira mal, que por qué hice eso, me pregunta, que eso no se hace, me dice.

Por eso creo que el problema está en sus ojos; en el adentro de sus ojos. Allí, por esas viboritas que le hacen de venas o músculos, por esos cables que atan sus ojos a su cerebro y le hacen trastabillar las ideas.

Mira cuando subo a bajar las bolsas de afrecho y dice: la mujer se hace a golpes, mientras ve cómo me caigo. Por las noches, cuando pega su oído a la puerta, escucha mi grito apagado en la almohada y los gritos de chancho lleno de Francisco y se siente contenta. Se siente así porque no es la que está allí. Cuando por las mañanas tengo mis ojos con sombra, dice que me maquillo y no que son moretones de sopapos.

Yo creo que tiene los ojos dados vuelta, hacia atrás, y se mira y se retuerce viéndose toda negro adentro, como víspera de tormenta, como en esos sueños desbarrancados que uno cae en el pozo y amanece bajo el catre.

Pero cuando ve al Pancho saliendo de mi atrás, abrochándose el pantalón y secándose el sudor con olor a cochinada, usted se relame esa su boca sin dientes y se le encienden los ojos enrevesados.

Por eso pienso, cuando él me abre de atrás, como destajando sandía, cuando me hace mojar la sábana con mi sangre y mi saliva, que usted también pasó por esto. Pienso que extraña a papá haciéndole así o que le da pena que él ya no esté, desde que murió atragantado con locro, mientras hacían eso, y no tiene a quien latarle toda la rabia que le entró.

Pienso que extraña no el gusto sino la costumbre del dolor que le solía arrancar tajos de su grito en esas siestas en las que me mandaban a lo de Erótida.

No pudo vengarse de él por sus desgarraduras y se venga de mí. Quiere partir su dolor de antes y tirar sobre mi dolor de ahora, de pura egoísta que es nomás.

Eso pienso porque no me hace caso cuando le grito, sin palabras, con mis ojos, para que me ayude, que me socorra y sólo encuentro sus ojos que se escapan y entonces, mejor, quedo callada, mirando el piso, que aunque sucio, me escucha no diciéndome nada, no mostrándome de vuelta mi cara como usted lo hace.

Yo veo en su cara mi cara y me asusto, tengo vergüenza de mí. Después veo esa misma vergüenza en la cara de los vecinos, cuando me ando por la calle y me miran fiero.


Fragmento de "La Culeada" Obra de Teatro que ví el fin de semana en el Aristene Papi, interpretada por Grisel Nicolau... Me mantuvo la piel de gallina durante los 35 minutos que dura la obra... Después de eso, el sabor amargo, y las ganas de abrazar a Grisel, por maravillosa. Y un vacío general, tendrían que verla, rompiendome la cabeza con un collar de perlas, un par de zapatos, una peluca y una muñeca... Tendrían que verla...

lunes, marzo 09, 2009

De Urgencias


Vueltas a la manzana en ambulancia. Sacrificar mis manos tan inútiles a la hora de las caricias porque ya no tienen mas que hacer que rascar mi cabeza que se cansa de ser sostenida por mi espalda que se cansa de estar siempre tan curvada. Y qué voy a hacer, si no para de llover, si abro un paraguas y me gotea el mundo. Los cerros ahora pesan mas que los escombros que sostenían a los edificios que alguna vez derrumbe con la mirada.

No hay nadie en la calle que me venga a vender espejos de colores, y mis sonrisas se pudren en la alacena.
¿Qué hago con este nombre, que no elegí? Quemaría mi documento y aparecería en aquellos lugares donde decidí morir, nacería en tantos otros, donde me pondría un nombre que no haga fotosintesis, para no necesitar del sol, que no es mas que una estrella, y hoy las patearía a todas, deformaría sus constelaciones, aburriría a los santos y los mandaría a diseñar pecados mas originales. Compraría un altavoz y me pararía a gritarte al oído que acá estoy. Y que me canso, y me voy, porque me aburro de esperar, de revolucionarme internamente para volver a la quietud. A la roña de mi living, donde no pasa nadie mas una cucaracha, para comer mis pestañas, ahora que me caigo a pedazos, y acá estoy que me quedo, que me voy, que me quede otra vez.

jueves, febrero 26, 2009

"Y la duda que flota en el aire, se transforme en silencio y mirada"*


Sabio es irse. Se abandona este intercambio agotador de pensamientos y posturas para dejar todo silencioso y vacío, se plumerean estantes y las galerías de recuerdos, nunca de mas, siempre lijeros de compromiso. Se caen los besos nunca dados del borde de una cama toda destendida, se barren, todo ha de quedar impecable, para que cuando entre alguien lo encuentre como si nunca nada hubiese pasado. Se arrugan las sonrisas y quedan traspapeladas en el bolsillo con los boletos del colectivo, esperando ser recicladas, en alguna nueva ocasión.
Se emprende un viaje cuesta arriba, y el dolor de espaldas ya es parte de esta lucha. Irse implica dejar de depender de esos hombros pretendidos (ni siquiera conseguidos), irse quiere decir amicharse con la soledad, con los pensamientos por las nubes volando tan alto y sabiendo que nunca van a llegar a ningún lado. Irse pasando sin pena ni gloria, sin cambiar nada de lugar, renegando bajito la lluvia de migrañas, las cegueras temporales y los ojos, que fueron desplazados por un llanto que tomó a los sueños por sorpresa, a borbotones, sistemático, calculador, sin previo aviso y sin ganas de anunciar una retirada.
Irse es en parte bajar los brazos, o alzarlos! mejor dicho, porque la resignación me asaltó enfierrada hasta los dientes en el momento donde mas vulnerable estaba, y me roba hasta las ganas de comer, y me deja vacía como las habitaciones que fuí cerrando, como las camas destendidas y los ánimos de patear el tablero que escondí bajo algún banco de la plaza donde siempre creo encontrarte.
Irse es evitar que pase lo peor, es preservar lo maravilloso que todo parece hasta que la curiosidad lo destruye, callarse las ganas de pedirte que te quedes, que me invites a algún lugar que me sorprendas de la manera mas indescifrable que encuentres, que nos choquemos como planetas.
Es un mal necesario, guardar este momento, antes que el tiempo que implique quedarnos lo erosione todo.

* El título es una frase de la Tía San, que tiró hace un ratito y me dejó tecleando...






miércoles, enero 07, 2009



Las flores me representan, y las planto porque fuí plantada.
Las planto porque necesitan amor, y yo tengo.
Las planto porque tienen un tallo verde y sobre el, se despiertan ellas, las flores, birllantes llamando a bichitos de colores para que se alojen, las cuiden y las reproduzcan.
Las planto para que la maceta que me aprisiona esté completa de seres decorosos y misteriosos.
Las planto porque despiertan sonrisas, y me hacen falta.
Las planto porque son tan cursis como yo, y para representar mi libertad.
Las planto para seguir a la luna como ellas.
Las planto porque son olvidadizas y distraen la atención.
Para imitar su fotosíntesis. Y ver en carne y hueso el jardín florido de mi cabeza.
Las planto para matar mi podredumbre o al menos decorarla.
Las planto para seguir como ellas un ciclo, secarse, caerse y aparecer mas lindas después del invierno.
Nacer con ellas, dejarme deshojar y regar, crecer verde y fresca, renacer de mi mismo capullo desabrochado.

domingo, diciembre 28, 2008

Y pensar que te sentí Orfeo



Te sentí Orfeo porque pensé que ibas a cruzar el río de lágrimas que te regué, en un pañuelo de tissue todo mocoso para salvarme, y eran solo los efectos de tu mismo veneno los que no me dejaban ver lo asesino que eras.
Moribunda y sentada al lado de Kancervero, escuchando la música de tu arpa que se me pegó al alma, rasqueteandola toda, con sus mismas uñas largas y dejadas, mientras le juro por la condena de Hades, que antes de volverte a asentar en algún lado me corto los dedos.
Y te mandamos con Caronte, un conjuro, para que cuando duermas te transformes en el monstruo mas espantoso jamás antes visto en tu reino, tan triste y en pena, cargando tu luna pesada y sin gracia hasta que cuentes los días, también te lleva los restos de tu boca que se habían quedado en mí, para que se los devuelvas a la bruja de un ojo que te hechizó, fingiendo ser musa, siendo en realidad, la serpiente mas desdichada del Olimpo.
La burocracia en la mitología es simple, sos un mortal que se va a morir del modo mas rebuscado en mí, penando entre mis pulmones putrefactos, mientras que con un último aliento te acercás impecable al río que te lloré, para hundirte al fin.

viernes, diciembre 19, 2008



Señor Juez:

Vengo a exponer a continuación mi odio hacia todo lo que me tocó vivir, queriendo simplemente disfrutarlo. Acá estoy, entregadísima, goteando dolor, pensando que a usted no le importa, solamente hace su trabajo, cobra su sueldo y se retira triunfante hacia su hogar. Cuando vea este manifiesto, espero que piense el trabajo sentimental que me costó llegar a este punto, perdón, extremo. Y es que si, para liberarme debía asesinar este amor. No, no señor juez, no me quejo de llena, simplemente pago el precio de mi libertad.
Quisiera saber señor juez, bajo que término "legal" puedo ser condenada, cuando lleguen los testigos de este delito y le digan: "Florencia cantando bajito una canción de Pez, con un gesto de vehemencia indescriptible, pareciendo estar poseída por el mismo diablo, comenzó a quitar los cordones de las zapatillas a la victima que había sido dormida, bajo el efecto de algún sedante, luego sacó las medias, tosca y sin delicadeza, continuó arrancando todas y cada una de las uñas de sus pies guardándolas en una bolsa de nilon, con los restos de piel y sangre escribía en un cuaderno, y se dejó llevar por la ira comenzando a arrancarle los pelos del pecho y con las uñas pasó a la piel, escarbó hasta llegar al corazón y los pulmones, le robó el último suspiro y se lo trago. Clasificó las partes del cuerpo cortadas con la furia de un cuchillo sin filo, y formó una escultura, ella lo veía así, suena incomprensible, pero en sus ojos encontró forma al sentimiento"
Ahora si, Señor Juez, no es necesario que se diga mas. Me declaro culpable. Espero que cuando llegue a su casa, se olvide de mí.

lunes, diciembre 08, 2008

Fuimos secuestradas por nosotras mismas, nos mudamos hacia la estrella mas lejana y nos detuvimos a mirar. Bajamos la luna, mareamos la marea, molestamos cangrejos, dibujamos tiburones, buscamos islas para disfrazarnos de tortugas acuáticas y mimetizarnos entre ellas.
Y si de disfrazar se trata, eso nos sale bien, si vivimos la vida fingiendo ser humanos, padeciendo sentimientos y descrbiendo lo ridículas que nos sentimos ante la monstruosidad del amor.
Y acá estamos, volviendo a nuestra escencia, jugando con todo, sabiéndo que somos de otro lugar y viendo hasta donde llegar y cuándo salir volando.

jueves, noviembre 13, 2008

De mi Cerrillos


Me pasa que cuando extraño me siento a medias, como si me fuese media Flor, con media mirada, media sonrisa y dos dedos y medios.
Extraño la casa de mis abuelos, y su olor a jabón en pan, su pulcritud, su inmaculada limpieza, sus luces mortecinas, su silencio estremecido por el ladrido de uno de sus 5814 perros que de vez en cuando se mueren y se suplantan por otro, mas guardián, mas nervioso, mas malo. Extraño el olor a betún de los zapatos del abuelo y el olor a naftalina de las sábanas, siempre perfectamente tendidas. Las tazas y el té con sabor a viejo, los huevos de pascuas escondidos en los lugares mas recónditos del patio delantero (tal vez encontrábamos uno en alguna que otra podada de árboles) la asquerosa leche chocolatada, mezquina de sabor a cacao, asesina de lenguas, con tostadas con dulce de leche y manteca, las milanesas al horno, las ensaladas de lechuga, tomate y pepino. El cuartito de los "apichafocos" que quedó clausurado cuando el abuelo Eduardo se fué, privándonos de su llavero que avisaba su llegada, de sus anteojos gordos, de sus camisas planchadas en vano, de sus abrazos que te dejaban las costillas lamentándose tanto amor, de los árboles, los juguetes asesinos... Los árboles frutales, el gallinero abandonado, las aventuras con los primos. Las cruces en cada cuarto, que nunca paran de sufrir, los rosarios, las fotos. La heladera, que cuenta mas secretos que calorías, la infancia, aboilida por el obligado crecer a pasos agigantados, desforestada por alguna que otra angustia, pero resiste... Las diferencias que nos marcan de grandes y perdemos ese lujo de disfrutar de la simple compañía de alguien muy diferente a nosotros, pero que comparte la misma realidad, vista desde otra vivencia. ¿Y qué culpa tiene la casa, la infancia, las risotadas a la hora de jugar al Pictionary, los mates, lentos, esperados para bajar tantos mordizcones a los bollos de don Yufra? que sigue igual, en su bici, con su cornetita, como todos los domingos, que siguieron desde que me fuí de ahí...

martes, noviembre 04, 2008


Hace días que lloro con ganas de secarme, hace días que los cigarrillos volvieron a empantanarme los pulmones, y el habito de comer dejo de estar. Hace días que quiero arrancarme la cabeza a la hora de dormir para dejarla encendida en la mesa de luz, que la ropa no me importa, que las ojeras se agrandan, que el pelo se cae, y los dientes se vuelven mas y mas amarillos, que no me depilo ni me limo y pinto las uñas. Que no me importa el desconsuelo, porque es costumbre, que no miro ojos, o bocas. Que el pulso se vuelve porquería y el piso es lo mas alto que puedo llegar a ver, que no hay pintura que me arregle esta cara, ni libro, ni apunte que me apasione, o reloj que me haga saltar de la cama con ganas de ser yo, soy una inútil arrastrando las patitas por el mini pasillito y prendiendo la computadora, y trabajando y detestando el trabajo, y queriendo salir corriendo y dando manotazos de ahogada, buscando a quién querer, cambiando los colores, relajando las rodillas, debilitandome.
Hace días que ando con ganas de apagarme de una buena vez...

sábado, noviembre 01, 2008

arrancame la vida


Bastaba con terminar de despellejarme de una vez, y te ibas rimbombante con esa tranquilidad característica a seguir con tu canción, pero no, tuviste que dejarme partes del cuerpo con piel, y hacerme doler hasta que grite, me cortaste los tendones y las alas, me quebraste los brazos y pretendías que siga remando.
Finalmente, pelo por pelo, hombro con hombro, como con agua hirviendo terminaste de atormentarme, y, parece mentira que me hayas agarrado, con este amor, te hayas revolcado en él, poniéndotelo como vestido, como cartel, y después hacer como si nada.
Ahora quiero retorcerte el pescuezo, desmenuzarte, hacerte tragar todas tus espinas para que te mueras ahogado en un charco con barro, resucitarte y maltratarte sería mi placer eternamente. Pensá que lo que mejor sabe hacer el diablo, es decir que no exsiste, mientras te llena de fantasmas la cabeza.