lunes, enero 13, 2014

¿Estas son las reglas del juego?


Trabajar en prensa en Salta es un garrón, los comunicadores viven condicionados por las pautas, ya que es aquí donde curiosamente reciben la mayor parte de sus ingresos para poder sostener los medios en los cuáles se trabajan. Entonces, uno se ve sumergido en un pseudo conflicto existencial de ser o no ser, oficialista.


Lamentablemente, mi carrera como comunicadora social se vio truncada por cuestiones de vida real, entonces, no soy licenciada en Ciencias de la Comunicación, pero si dediqué años de mi vida al estudio de las mismas, donde los mismos profesores se quejaban de su realidad opacando y condicionando de pichones nuestro futuro. No hay que ser un visionario o un Licenciado para hacer un paneo general de los medios que nos rodean y de cómo encasillan a los mismos comunicadores: Si sos opositor sos quilombero, si tenes un estilo partricular sos poco profesional, si pensas diferente sos demasiado open mind para el reinado de nuestro querido y ultraconserva Juan Manuel IIIVX. Es lo que pasa en la mayor cantidad de medios del país sin generar escándalo alguno en la ciudadanía aunque motivos sobren, como por ejemplo, la nueva ley de medios que propone lo contrario y a nadie parece importarle. Hasta ahí es difícil de digerir, aunque no quede otra.


Estaré verde, seré una soñadora de película zurda pochoclera, pichona, hueca, rubia tarada, zurda al pedo, petardera, cualquier sayo me queda bien, pero ¿por qué creemos que está bien esto? Los mismos comunicadores se adaptan a las exigencias que les son impuestas, se tornan abusivamente oficialistas, tratan a nuestros cuestionables gobernantes con una simpatía que escandalizaría a cualquier persona con sentido común en el mundo, y nosotros la dejamos pasar. ¿Por qué algunos medios cobran pautas que rayan con el soborno? ¿No deberían estar mejor distribuidas? Para que los que pensamos distinto tengamos más oportunidades de trabajo y se generen más fuentes de información? ¿Por qué yo tengo que ser silenciada en un medio oficial? ¿Por qué no puedo dar mi punto de vista tranquila y generar un debate? ¿Dónde carajo comienza y dónde termina nuestra libertad? ¿A quién le tiro la goma hoy para que me dé un laburo? ¿Dónde está la idea de profesionalismo en el medio? De verdad, pregunto, ¿Nos gusta vivir así? Hoy les toca a una minoría, pero ¿quién te asegura que esto se prolongue, como en un cuento de hadas y sean felices para siempre en esta situación tan maravillosamente fantástica de tener que transar para que te larguen un peso?


Al introducirse en este mundo, uno se siente dentro de una novela de Bradbury con duendes macabros que se pierden entre espejos que distorsionan la realidad de las personas que lo rodean y con esa sensación de que en cualquier momento te va a aparecer un fantasma o una persona derritiéndose en cera caliente (inspirado en Mónica y la gente - bueno basta-) y te va a hacer asustar. Es un horror, porque la ficción se ve alterada por altísimas cuotas de verdad, y RECALCO, NO ESTÁ BIEN. Agradezco tener medios amigos, en los que me doy el lujo de colaborar como puedo bajo seudónimos claro, porque me da miedo perder el laburo o de que me sigan condicionando por pensar distinto. Otro dilema en puerta, podría trabajar en uno de estos medios? NO, tengo que tener un laburo que no me gusta pero que de verdad me da de comer, porque claro no me pueden pagar un sueldo acorde aunque quisieran, ya que reciben las migajas de la torta Si fueran mejor pagos, o en el peor de los casos mejor administrados, o si quieren otra alternativa menos maltratados, estos medios “amigos” podrían ser generadores de fuente de trabajo. Esto sería genial, porque al tener mayor inversión, uno puede distribuir mejor el canal y ser mas consultado entonces se genera esa cuestión mágica donde el público se siente identificado y consume el medio y se genera más identificación, teniendo más diversidad en los medios, más opinión, más pensamiento… bla bla.


Lamentablemente, puedo citar casos concretos, como Medina, Subirada, Luisito Alderete, Iván Luis, Los Poma, Avalos, Maximiliano Rodríguez, Daniel Murillo, Javier Flores, Kimón Demitropulos y un par más pero no muchos más. No tengo el tiempo necesario para estructurar esto que escribo con mayor orden, pero puedo decir que los que mencioné son aquellos que hoy por hoy se encargan de dar, como y donde pueden un poco de esta diversidad de la que hablo, pero a diferencia de bestias multimediáticas como pueden ser El Tribuno, Canal 11, Aries, etc, no tienen punto de comparación como fuente de información. Dentro de este medio se encuentran comunicadores que se ocupan de informar a grandes rasgos hablan mucho diciendo poco, generando una anestesia general para que el puchero no nos caiga pesado y podamos ir a dormir la siesta como buenos ciudadanos comunes. Y es genial, la plata les entra de manera pornográfica por parte del estado, obviamente con kioskos como páginas web donde la información es lo que más escasea. ¿Este tipo de comunicadores son los que hacen falta? un poco de huevos también a la hora de elegir, vivimos en un mundo 2.0, donde los medios alternativos están en la cresta de la ola. Pero no, parece no darnos la cabeza para este tipo de planteos y no exigimos nada a nadie, que cómodo todo esto.


 Lamentablemente hace poco tuve que escribir para Cuarto una nota donde a otro colega más, de otro rubro, le censuraron su trabajo en un acto oficial que hablaba del aborto en un barrio de nuestra Capital. Estábamos ante la presencia de nuestro bestia de turno Juan Manuel Urtubey, al quién hablarle del aborto pareciera ser algo así como plantearle que viene una invasión onda "Mars attacks!" para la cual no estamos preparados, una cosa totalmente descabellada que no puede ser real en nuestra sociedad de gente bien y linda. Siendo que, es algo que está a la realidad de todos, pero no... El solo hace realidad la esperanza, hermanito. Dani Murillo me sacó al aire como vocera de la Asociación Aras y otros medios tomaron la nota, donde dejé de ser vocera para ser realizadora, también pecamos de copy paste, y lo peor de todo, es que lo hacemos mal.


Otro hecho lamentable es que, el único sindicato de prensa que hay en salta, se encuentra bajo el mando de alguien que responde al gobierno de turno, entonces no hay espacio al reclamo, a la organización, a que a uno lo asesoren, lo cuiden. Como pasó hace poco, con los empleados del Canal 27 que si uno investiga (como denunció La Morsa Flores en Radio Dínamo 100.9) está bajo el nombre de Federico Mena Saravia y recibe plata en un kiosko que tiene ubicado en Buenos Aires pero en Salta se declara la quiebra y tiene mil irregularidades que a nadie parece interesarle ¿Quién investiga a este tipo y su relación con los medios? ¿Es un garca o un boludo? ¿Por qué este tipo de cosas nunca terminan de salir a la luz?


Como me paso a mí, que me maltrataron en un medio (Cadena Máxima) donde entré a hacerle una suplencia a una compañera de la facultad y amiga, que muy amablemente me recomendó. Me sacaron del aire  porque "mi estilo no era el que buscaban en el perfil de la radio" o "le exigía mucho al público y tengo problemas de dicción", a mi me ningunearon, me tiraron literalmente mil mangos trescientos sobre el escritorio y me pidieron que me vaya diciéndome cosas que la verdad no estaba preparada para escuchar, porque por más mala que una sea, no hay derecho a que la maltraten como me pasó a mí, rájame, pero con respeto. ¿Dónde puedo denunciar esto? si es un medio oficial al cual yo no le podría hacer ni cosquillas. No dan ganas de hacer quilombo, porque soy yo, ante un monstruo que el estado protege y le da garantías de expandirse más y más para monopolizar la opinión.


No sé, da para pensar, puedo seguir citando casos y casos, pero, que paja hermano. Podríamos armar un sindicato de prensa que nos respalde, podríamos ser nosotros los que activemos formas de concientizar a nuestros " futuros colegas" y decirles de qué modo operar, tratar de nivelar la cantidad de información, no perder tanto aceite, se nota a la legua que somos minoría, pero aunque suelo evitar lugares comunes y palabras gastadas, la unión hace la fuerza, pensemos un cachito si estas son las reglas del juego.


(Domingo 12/01/14 02:45 am - Florcita conducción se gana muchos enemigos -)

Enemistades ejemplo I: - El Tribuno Salta -

Confirman fallo contra Mena Saravia

Federico Mena Saravia, uno de los empresarios más beneficiados por la pauta oficial de la Provincia, fue sentenciado a principios de este año a pagar casi $60.000 a una exempleada a la que despidió en forma arbitraria. Aunque el director del portal y del semanario El Intransigente intentó voltear el fallo, la Cámara de Apelaciones de Trabajo resolvió, el 13 de diciembre, no hacer lugar a la solicitud.

La causa surgió por las denuncias de Natalia Avendaño, quien trabajó en 2010 en esos medios de comunicación, según consta en el expediente Nº 26.564/10

Avendaño expuso ante la Justicia que se desempeñaba como redactora. Sin embargo, había sido encuadrada en el convenio colectivo de comercio 130/75.

Además, la trabajadora sostuvo que, a principios de 2010, cuando ingresó a El Intransigente, su sueldo mensual era de tan solo $700. Luego pasó a cobrar $800 y $1.100 en julio de ese año. Avendaño expuso que trabajaba más de seis horas de lunes a sábados.

Tras citar a excompañeros de la redactora como testigos, el juez de Primera Instancia del Trabajo, Hugo Pfister Aráoz, falló contra Mena Saravia.

Llamativamente, El Intransigente publicó notas en su página de internet que cuestionaban la labor del magistrado.



Enemistades ejemplo II: - Que pasa Salta -

Los trabajadores en conflicto con autoridades del canal de aire 27 STV, emitieron un comunicado en el que informan sobre la situación que viven en el ámbito de trabajo.
Este es el comunicado:

COMUNICADO DE LOS TRABAJADORES DE CANAL 27 - SALTA

Desde el jueves 5/12 a las 8 de la mañana, los trabajadores del Canal 27 STV llegamos a nuestro lugar de trabajo pero se nos impidió ingresar. Ya la tarde anterior, a los compañeros del turno tarde tampoco los dejaron entrar, mientras que en los días previos se han levantado todos los programas del canal, dejándonos virtualmente sin funciones, como trabajadores.

Estamos entonces ante lo que se conoce como un Lockout patronal, es decir, un paro de la empresa que impide que los trabajadores ocupemos nuestros puestos de trabajo como lo hacemos habitualmente. Esta es la respuesta que recibimos ante el ejercicio de todos los trabajadores de la empresa de nuestro derecho a afiliarnos al sindicato de la rama (SATSAID) y de presentar a través de nuestro gremio un pliego de reclamos laborales para acabar con las terribles condiciones de precariedad y maltrato laboral que vivimos. El lock Out como represalia, se inició inmediatamente después de que el director fuera notificado de actividad sindical.

Somos un total de 14 empleados, 8 estamos en blanco pero no se respeta nuestro convenio de trabajo y los otros 6 trabajan en negro. Desde hace dos meses se nos adeudan los salarios y además horas extras de compañeros que en algunos casos superan los $12 mil pesos.

Rodrigo, uno de los delegados explicó “hago de camarógrafo, hago móviles de exteriores y hago las animaciones. El sueldo del empleado que gana más es de $3.300 y trabaja alrededor de 15 horas”.

Cinthia vocera de los trabajadores dijo “Canal 27 pertenece a Telemedia S.A. es una empresa nacional que surgió hace dos años amparada en la Ley de Medios. Ahora atravesamos una situación muy difícil, tememos por nuestros puestos de trabajo y además tenemos que soportar el mal trato y hostigamiento de Sevilla y su esposa que nos amenazan por mensajes de texto incluso vinieron a las puertas del canal a amenazarnos e insultarnos”; y agregó, “la lucha que hoy encaramos los compañeros de Canal 27 es el espejo de la situación de precariedad a la que estamos sometidos la enorme mayoría de los trabajadores de prensa y de los medios de comunicación en la ciudad de Salta, por eso hemos recibido una gran solidaridad de nuestros colegas de otros medios, aunque muc! hos tengan miedo a las represalias. Si logramos acabar con la precariedad laboral y con la violación a nuestros derechos laborales y gremiales, daremos un golpe esta realidad generalizada”

Los trabajadores de Canal 27 convocamos al pueblo de Salta, Organizaciones Políticas, Sociales, Medios de Comunicación y colegas a solidarizarse con nuestra lucha y los convocamos el día viernes 6/12 desde las 10 de la mañana en las puertas del canal Alvear 737 (entre Alsina y Entre Ríos). Telemedia S.A. debe dar respuesta inmediata a nuestros reclamos y el Ministerio de Trabajo debe intimar y sancionar a esta empresa por todas sus violaciones a los derechos laborales y gremiales.

Queremos que respondan inmediatamente:

·Que se respeten los puestos de trabajo

· Que se paguen los salarios, horas extras y aguinaldos adeudados.

·Que se regularice la situación de todos los trabajadores y se respeten los convenios colectivos de trabajo.

·Libre derecho a la sindicalización.

·Basta de hostigamiento y persecución laboral, que se vaya Sevilla.

Enemistades ejemplo III: -Cuarto Poder Salta -

Como Patrón de Estancia

Aunque supo ser un nosocomio modelo, hoy el Hospital Oñativia atraviesa su peor momento. La persecución a los profesionales aleja a los mejores médicos. El malestar se traslada a los pacientes en una institución que no da abasto. DOM

El escenario es de ciberpunk o retrofuturista: por un lado hay máquinas súper modernas en las paredes para tomar las huellas digitales de los doctores y por otro lado están los enfermos, tirados en cartones en los pasillos, en la puerta, en la vereda de entrada: como esas tiendas de campaña que se muestran en las películas de guerra.

Además de la cantidad de gente tirada en el piso, hay muchas personas haciendo cola para pagar en el área de arancelamiento del gratuito hospital Oñativia; pero lo que más llama la atención es la Urtu-Machine: en el primer piso, a la izquierda del Señor y la Virgen del Milagro, hay una máquina con la cara del gobernador en uno de sus lados. Si el Señor y la Virgen reciben plegarias, la Urtu-Machine, en teoría, recibe las quejas de los pacientes del hospital (por eso la máquina tiene esta frase: ayúdame a mejorar el servicio- la primera persona es porque se supone que es el hombre cuyo rostro está en la máquina es el que habla). Los creyentes elaboran sus plegarias; si llegan o no, si obtienen respuesta o no, es algo difícil de saber. Pero los que tratan de interactuar con la Urtu-Machine pueden tener esta certeza: no hay manera de presentar la queja y por la forma en que se encuentra el nosocomio está más que claro que no hay respuestas.

El lunes, cuando Cuarto Poder paseó por esos pasillos, la máquina no andaba. A los distintos profesionales a los que se le consultó por la Urtu-Machine señalaron que casi nunca anda y las pocas veces que estuvo encendida las personas no pudieron dejar una queja: sólo puedan escribir pacientes registrados y hay que trascribir número de carnets, documentos, y la máquina se tilda y hay que reiniciar todo el engorro.

Detrás de esta combinación de alta tecnología y organización atávica, hay un gerente que aún se maneja como Patrón de estancia: Marcelo Nallar, a quien se le conoce esta muletilla para justificar sus caprichos: “Yo soy el dueño”.

El declive de este hospital modelo comenzó hace 6 años, cuando Nallar logró colarse como vice director del doctor Saravia Day. ¿Había ganado este hombre las elecciones? Pues no, en realidad había salido último; pero el que metió la mano ahí fue el gobernador Juan Manuel Urtubey, que acababa de ser electo y designó, a dedo, a Saravia Day; pese a que había ganado Jaime del Carpio. Para los demás profesionales del nosocomio, Urtubey tomó esta medida como una gentileza, una muestra de amistad hacia una ex compañera del Bachillerato Humanista, que estaba casada con Saravia Day. Tras la jubilación de Saravia Day, Urtubey sacó otro decreto para digitar las elecciones del gerente: decidió que todos los enfermeros votaran y entonces el gremio de Eduardo Ramos tomó todo el poder, pues superan a los médicos. Y Nallar triunfó. Aunque eso no lo autoriza a andar diciendo “Yo soy el dueño”.

Como buen patrón de estancia maquiavélico, parece creer que más vale ser temido que amado para ser obedecido. Y por eso persigue, sin escrúpulos, a los profesionales que no le rinden pleitesía o que osan objetar algunas de sus torpes decisiones.

Cuarto Poder dio a conocer, semanas atrás, la situación del Dr. Héctor Rubén Harach, que está suspendido, desde hace dos meses, sin goce de haberes, sin obra social. De igual manera están más de 20 profesionales. “La situación es tensa. Trata de generar tensión e intimidar, como un Patrón de Estancia. Tratamos de sobrevivir. Somos gente con más de 20, 25, 30 años trabajo. O sea, que nos queda poco para jubilarnos, tampoco podemos dejar todos el hospital e irnos”, dijo a Cuarto Poder la endocrinóloga María Trejo.

Parte del hostigamiento tiene que ver con las máquinas que leen las huellas digitales. Sirve para controlar a los médicos (al igual que los guardias). A algunos médicos: hay unos seis o siete que no tienen la obligación de reportarse: salen antes, llegan tarde, pero no hay sanciones para ellos. Para el resto, en cambio, no hay piedad.

Trejo una vez logró esquivar una sanción injusta de Nallar. “A mí me pasó una vez que por una razón urgente, me olvidé de pasar el dedo y salí para buscar a mis nietos para traerlos al médico, y volví al hospital en 20 minutos y avisé, me olvidé de pasar el dedo, y Nallar me mandó una sanción de dos días. Él me pidió que le explicara qué había pasado. Le expliqué: mirá salí corriendo por lo de mis nietos, pero volví en 20 minutos y atendí a los pacientes”, narra Trejo, quien tuvo que poner una abogada, pues en el peor de los casos la sanción era excesiva. La justicia le terminó dando la sanción a Trejo.

De esta forma se hostiga a los que Nallar considera como opositores. Mientras la gente de su entorno que hace lo que quiere y además reciben más horas extras pagadas, a los otros los asfixian. A muchos profesionales les llama la atención la obsesión de Nallar con el tiempo, pues cuando él era un médico más jamás cumplía horario y ni siquiera ahora lo hace: él es uno de los que no pasa el dedo por las maquinitas.

El Hospital

Todo se empezó a resquebrajar con la dupla Saravia Day – Nallar. Primero pensaron en implementar el 0-800 pero pusieron solamente a tres personas a atender los teléfonos, a los que no se puede llamar en cualquier horario. Una de las consecuencias fue que muchos pacientes con enfermedades crónicas terminaron perdiendo turnos que dejaron de revisarse.

“Antes de que lleguen todos estos cambios, seis años atrás, nosotros teníamos en Endócrinos, por ejemplo, un paciente podía ser seguido por un médico específico, es decir que podía haber un mejor seguimiento porque el médico x siempre revisaba a su paciente. Con este sistema de 0800 se hizo imposible: le dicen tiene para tal fecha o para otra y listo, con el que sea”, narró Trejo.

Por eso el que pasa por el hospital va a encontrar gente durmiendo en el piso: porque es la única forma de conseguir turno, de ser atendidos.

Trejo reconoce que hay problemas que superan a la mala administración de Nallar y que tiene que ver con el sistema de salud provincial y nacional y con la crisis económica. Por ejemplo, al Oñativia -y a todos los hospitales- cada vez va más gente con obra social porque la situación económica es mala y en una clínica hay que pagar plus, hay que hacer depósitos antes de intervenciones, cosas que no pasan en el hospital.

Y los hospitales están sobrepasados. Los médicos hacen todo lo que pueden, pero faltan recursos: más personal, más medicamentos. Con lo que hay no alcanza.

También se puede decir esto sobre el Oñativia: La tiranía y la incapacidad van de la mano en este caso, quizá porque las personas que deberían estar pensando en solucionar problemas ocupan el tiempo armando estratagemas para perjudicar a otros.




miércoles, enero 08, 2014


se mete agachada
por el hueco que hacen los ovejeros alemanes 
en los alambrados
del patio trasero de la casa
y se vá al baldío inmundo,
le advierte su abuela, 
que va a volver con un tajo o un chichón 
y los ojos saltones colorados.

¿por qué no?
Van los changos a jugar a los indios,
los primos, todos hombres, sucios y torpes.
se aburre,
todos viejos, se quiere ir, insiste.
No entiende de política, 
menos le interesa el quinto embarazo de la tía.

Vence por cansancio 
- que hincha bola! andá, pero no vengas llorando, no?
Se trepa con cuidado
allá están los changos, 
tiraban piedras a una caja de cartón
¿se reían o lloraban?
parecía una especie de ritual.

en la caja de alfajores, había una mamá gata
con un montón de gatitos todavía ciegos.
ahí vió a esos primos,
como le reventaban la cabeza
así, de un piedrazo, y sonaba 
el último gatito que les quedaba.
El ruido era raro
como cuando mordés un Bubalú
y se te esparce el juguito por la boca,
mismo sonido, misma sensación.

A la mamá la perdonaron,
se aburrieron y se fueron a la represa.
Se fue ella, ya sin obligaciones,
lamió la sangre, 
de los hijos, con pedacitos de ojos.
Miró como cómplice 
y saltó el alambrado, a otra galaxia.


viernes, enero 03, 2014

Juventú

Algunos lugares son monumentos o trofeos personales donde se registran códigos inviolables y secretos que se transmiten en el aire y entran como por ósmosis al cuerpo
. 
Se evita la palabra, molesta la voz que te corta el pensamiento. Se usa solo para casos extremamente necesarios. La gente encuentra su eje de meditación, con pactos que no se quiebran con preguntas como "el picante, es pa macho?". A estos lugares, se va en el caso de tener que "iniciar" a alguien, pero es un proceso de construcción conjunta, no es fácil.

Pancho la entiende, la tiene clara. Ese lugar es el paraíso y se maneja ahí como pez en el agua, como un transformer se saca la remera de sus joggins grises, saca pecho pide lo de siempre: las butis con ajo, y salsita criolla, como solo el choripanero con la camiseta de boca, y la doña con su camisola blanca lo saben hacer. Suena un canto divino cuando te dan los sandwichs en la mano, para comer donde puedas y como puedas en esa servilleta que no sirve para limpiar nada, es solo una formalidad.

Comer es un arte ninja que chorrea un divino elixir que se escurre por tus manos cayendo al piso como un ploschón que en tus arterías haría estragos, es un asesinato gastronómico lleno de contradicciones porque ahí van médicos, periodistas, abogados, asesinos, garcas, curas, curas violadores de niños, madres solteras, canas de tránsito dulces de cobrar las falsas multas, gente buena, gente pelotuda, todos iguales como perros hambrientos queriendo afanarse la tira de chorizos del asador descuidado.

Para mi amigo ese lugar es la libertad, ahí va a buscar aventuras para escribir (se que escribe cuentos sobre travestis alados que circulan como cupidos por su chata donde en la parte de atrás aparece el carrito humeante, este no es de chapa, es de plata forjada por marcianos, los putos aletean como moscarrones gigantes con los pitos tapados por hojas de hiedra venenosa) pero los amarretea. Anoche salió a merodear por ahí a buscar su inspiración. Mierda, como me gustaría que la casualidad nos hubiera cruzado. El y su chata llena de laburantes que salen de jugar al fútbol 5 escuchando el ruido que hace su radio a volumen 100. El tipo es un mago por la zona, un sensei místico que solo sirve para mirarlo y divertirse, se vuelve loco, es feliz poniendo guiños y dando vueltas bobas buscando un poco de fafafa y unas locas lindas para apretar.

Anoche llovía y las chicas estaban de fiesta, bailaban y se empapaban las purpurinas festejando que gracias al acontecimiento natural, estaban libres de policía y rodeadas de tacheros, diputados, remiseros y en los mejores casos esos solteros que buscan un poco de contención anal.

Nos cruzamos. Ahora el místico matambre de Juventú me rasguña en las tripas y yo me quiero enroscar al escritorio de la oficina para palear los retorcijones y los ruidos. Que tarada la pifié y lo baje con una cerveza tibia.
Ahí está, estos lugares, no son para cualquiera.

lunes, diciembre 30, 2013

No puedo despedir el año, porque me encuentro en la misma situación que el año pasado.
Quiere decir que en absoluto pude evolucionar y que me confundí de nuevo, con las mismas cosas y en mi temperamento juré no volver a desandar los pasos, porque no me sirven de nada ya. 
El año me enseñó que el coraje y la salud, a veces juegan malas pasadas.
Y así se va, de nuevo estoy robando, en este caso con palabras de Juan Gelman, porque el mundo necesita más poesía y menos Florencias.
Chau, nos vemos en el balcón, con una sidra y un paquete de fósforos cohetes para ahuyentar a los perros, que me importan menos que las personas.

XCI 
toda poesía es hostil al capitalismo 
puede volverse seca y dura pero no 
porque sea pobre sino 
para no contribuir a la riqueza oficial 
 
puede ser su manera de protestar de 
volverse flaca ya que hay hambre 
amarilla de sed y penosa 
de puro dolor que hay puede ser que 
 
en cambio abra los callejones del delirio y las bestias 
canten atropellándose vivas de 
furia de calor sin destino puede 
ser que se niegue a sí misma como otra 
 
manera de vencer a la muerte 
así como se llora en los velorios 
poetas de hoy 
poetas de este tiempo 
 
nos separaron de la grey no sé que será de nosotros 
conservadores comunistas apolíticos cuando 
suceda lo que sucederá pero 
toda poesía es hostil al capitalismo


lunes, diciembre 23, 2013

Navidad de reserva.

-Las fiestas son algo así como un cortador de pasto: se especializa en interrumpir la paz de uno. No sé, hay que ser un poco cínico para ser cortador de pasto, encender ese mosquito gigante que salpica pasto y mierda de perro por todos lados. Ganarse el odio de todos los vecinos. ¿Viste que sus horarios son en los de descanso? En cualquier momento salen a cortar el pasto los lunes por las madrugadas.

-Tan cínico como el organizador del pesebre viviente de la esquina, ¿lo viste? los chicos corren y gritan diciendo que adoran al señor. ¿Sabrán el concepto de adoración, entenderán de dónde viene ese señor que dicen adorar?

-No creo pero debe ser divertido, correr adorando en círculos mientras todos gritan.

-¿Quién será Jesús? Tan chiquito, lo someten a un papel principal donde ni puede llorar, Es un divino niño, no llora, no mama , no caga, tiene que dar amor desde una cuna de paja!

- El otro día el organizador gritaba diciendo que tenía que salir perfecto porque iba a venir Canal 11 a filmarlos, todos estaban muy nerviosos, el organizador se oía tenso.

- A mi me toca hacer el Vitel Toné, reemplazando el de mi vieja. Lo voy a hacer como ella, la voy a reemplazar, en esta navidad mamá va a ser reemplazada por un Vitel Toné.

-¿Las alcaparras?

-Ella nunca le ponía alcaparras.

(Y todo el tiempo te cae la ficha 
por algo viejo 
por algo nuevo 
por algo tonto 
por algo serio 
y asi avanza la vida y te vas poniendo viejo 
y un día cerras los ojos 
y todo empieza de nuevo)

-Si, en los 364 días restantes del año vivimos sin alcaparras. Yo separo las alcaparras, no sé que son.

-Llenamos el vacío existencial en navidad, estamos con gente con la que no queremos estar, yo no quiero ir a pasar las fiestas a ningún lado, aprovecharía para no hacer nada, y no desearle nada a nadie. Uno desea cosas que exceden a sus posibilidades. Lo único que hago es pensar en mi vieja, en Eduardo, en mi abuelo. 
La última navidad el abuelo se había disfrazado de Papá Noel y todos sabíamos que era él.
Me dio un regalo que nunca me voy a olvidar, un radiograbador que andaba mal para que sea periodista, me enojé tanto. Ahora lo extraño, volvería el tiempo atrás, solamente para repetir el momento en el que el abuelo, con su disfraz horribile, me daba ese regalo y poder disfrutarlo un par de minutos más. Después se murió y se fue todo al carajo, la navidad, la familia.

-Al final el único objetivo es sentarte a comer, y seguro me van a criticar el Vitel Toné, porque lo hacía mi vieja y nunca voy a poder llenar ese espacio. ¿Por qué? ¡Que horror! Uno se sienta y come, come como un pac man , waca waca waca waca. Se llena la panza para al día siguiente no poder cagar, y tener que seguir comiendo las sobras, aunque no tengamos hambre, y que nos de migrañas, porque estás comiendo mucho y prender el televisor para que digan cómo hacer para que cagues todo y no tener más migraña. Entonces te sacan fotos, y brindamos deseando cosas imposibles, la realidad es que nadie tiene ganas de festejar.

-Mi papá no me llama ni en mi cumpleaños y en navidad se desespera por estar conmigo, es un castigo para mí, lavar sus culpas. Me dice que me quiere, pero todos los días de mi vida lo necesito, en realidad su cariño es meramente simbólico. Pero como es navidad, lo tengo que perdonar. Entonces comienza su monólogo, y yo me creo el verso.

-En navidad, haría como dice la canción, saldría al techo de casa con un rifle. Papá merqueado lo hizo más de una vez, pero su aire comprimido se trababa y se volvía evidente, disparábamos a las botellas de sidra de los vecinos de en frente cuando encendían las cañitas voladoras y discutían a los gritos, papá me decía que les disparaba porque simbolizaban todo lo que es la navidad, gente eufórica discutiendo.
Está muy sobrevalorado, como el amor, como la familia, por eso mamá y papá se separaron, él dispara, ella trata de sacar un concepto de mierda a flote,  no se que vale más. Mamá es supuestamente “feliz”, hasta tiene hijos licenciados en algo y la pone orgullosa.

-Tendrían que replantearse la navidad, donde a las niñas les regalan cosas de princesas que a simple vista son oligarcas y anoréxicas. O cocinitas, o muñecas, o bebotes. Todo muy nefasto, no?

- Y a los pibes les regalan martillos de Thor, eso es más divertido porque podes golpear al resto.

-Después andamos todos borrachos, chocamos y nos matamos entre nosotros.

-Menos humanos vivos, y más humanos quemados, un suicidio en masa. Creo que ya estoy triste.



jueves, diciembre 19, 2013


I
Los mismos compañeros con los que laburan se le metieron esa noche a la casa, lo botonearon los colegas envidiosos enfundando su discurso en cualquier  verdura para quedar bien con el zapato de Lami, le sacaron el secarropas y la plancha y lo escracharon con fotos en el diario. Él estaba tirado tranquilo con su pibe más chico escuchando lo que decía Fantino del partido de San Lorenzo que enfilaba para campeón, tranquilo porque era su día libre, hacía calor pero el cansancio de la semana no lo dejaba levantarse a encender el turbo.
Lo primero que hizo Chicho cuando llevó el secarropas fue usarlo para secar el uniforme de cana, porque ser cana es hoy por hoy una mierda, antes estaba bueno, ya no hay respeto, se les perdió el miedo a los polis, es más los policías en los barrios tienen que andar con cuidado y el culo contra la pared. El aparato fue recibido y festejado por Paula que andaba esperando el tercer nene, y ya no podía más con el semi automático y la panza, los venció la ansiedad y cuando lo probaron no sabían que había que sostenerlo porque se tambalea, el coinor quedó dando vueltas como trompo, ellos se reían y se daban abrazos y besos, era un triunfo y un homenaje hacerse un regalo tan barato para ellos, a veces da gusto progresar con tanta facilidad.
En la primera semana de diciembre se desató en la capital Salteña y provincias vecinas una especie de efecto zombie en la sociedad, el centro parecía una jaula de loros adentro de un camión en una calle de ripio, la gente no sabía lo que hacía, no entendía nada pero más o menos seguía al resto. Esa noche la sociedad se encontraba dividida en partes, los que saqueaban (minoría), los que defendían lo suyo, y los que se paranoiqueaban y querían colgar a cualquier caco de la pija frente a la catedral solamente porque son negros marginales sin educación (lamentablemente, la mayoría). Se sumaba a este grupo, un cuarto, la policía que tenía órdenes directas de arriba de aplacar los disturbios. También estaban los medios, que trataban de dar a entender que pasaba, pero mientras tanto rosqueaban a favor y en contra de sus conveniencias. De todos estos grupos, nadie hacia nada bien, la paranoia, el desorden y la adrenalina es la combinación perfecta para el caos.
Los compañeros le habían dicho a Chicho antes de salir de la seccional que se iban a prender en la del resto del país para pedir que le aumenten un cacho mas el sueldo, Gómez era un turro, el más viejo de ese grupo. Siempre manejaba cuando salían a patrullar, enfilaba para la calle de los travas y les cobraba la cometa por laburar en su zona, nadie le podía decir nada, cuando aparecían aspirantes los obligaba a bajar con él para divertirse un cacho.
Gomez y Sanconte tuvieron la iniciativa de sacar provecho de la situación, Gómez quería un plasma y un dvd para ver tranquilo the walking dead y Sanconte quería una notebook para llenarla de porno, La Cabo Sanchez quería la play 3 para el hijo. Chicho no quería pero Gómez le explicó y aflojó “Sos un boludo, pero no tenes la culpa. Va a estar lleno de gente generando disturbios y todo arreglado, nosotros mandamos a saquear a los amigos de Villa Juana. Ellos agarran lo que le pedimos y se sacan lo suyo también, agarramos a cualquier gil, pero a ellos no los tocamos y no dejamos que los toquen. Termina la noche y nos encontramos en la casa del Turko Perez para hacer la repartija, no puede salir mal, lo están haciendo en todo el país, todo un circo. Nosotros vamos a ganar un aumento y de paso equipamos la casa.”


II
El tipo no tenía la culpa, creció en los noventa en pleno gobierno de Menem y supuestamente estábamos mal pero íbamos bien. Creció en una casa común de la Paternal, de esas casas chorizo viejas, con patios que la entrecortan y manchas de humedad. Vivía con su mamá y hasta hace un tiempo atrás su abuela. Su papá se fue o se murió, nunca supo y no se animaba a preguntar. La casa estaba bien, empapelados de flores bien kistch, plantas en macetas hechas con latas, ruedas, potes de helado y canaletas, un gato que meaba en el bidet y dos libros de la historia familiar, una reliquia porque mostraban el origen de su familia antes de emigrar para Argentina, les daba identidad, los diferenciaba por tanos. Tenía su habitación, su pelota, su camiseta de Huracán y su escuela a dos cuadras, normal diez.
Su vieja, Fanny tenía una pilchería, fumaba mucho y hablaba fuerte. Los sábados a la noche se juntaba en la parte de atrás del local con 4 amigas y le daban a la timba por plata, las amigas tenían bocas grandes y ojos pintados con colores perlados, mucho maquillaje katalia que a las horas de juego se comenzaba a disolver en sus caras y parecían derretirse, eran unos monstruos rubios y perfumados con Avón. Los puchos al costado de la boca, las cervezas Palermo que todavía salían 80 centavos en los chinos y su vieja, que lo hacía quedarse quieto al costado mirando la televisión de aire en esas pantallitas chiquitas que se compran en el once, con el paso de las horas todas esas rubias berretas se transformaban en lo peor de sí.
Mucha bola no le daba, decía que le había salido tarado como el padre pero que el pibe no tenía la culpa y había que quererlo, ella se adjuntaba algo de culpa por destetarlo. Lo destetó a los 3 meses, temía que se le caigan las tetas y eran su mayor orgullo, Fanny era una egoísta y así le fue.
En el 2001 la agarró la crisis, la pilchería no andaba ni para atrás ni para adelante, el alquiler estaba por las nubes y ella era una inútil consiente. Vendió todo, casa, pilchas, chiches, cuadros y demás por algo de efectivo, unos dólares, patacones y lucheon tickets. No podía más, Buenos Aires se volvía tormentoso para ella y por ende para Chicho, era volverse a Italia  solamente porque de ahí vino su tatara abuela o morir en algún lugar donde la argentinidad no sea tan devastadora. Si bien el panorama no era el mejor, era más acogedor nuestro país que cruzar el charco y se quedó aquí.
En octubre de 2002 se mudó a Salta, donde había conocido en un verano a un primo lejano y le dio una mano. Con lo que tenía compró una casa en la Martín Cornejo arriba y pudo amoblarla, guardó la guita en el colchón como le aconsejó el primo y se puso a buscar trabajo, no había nada, a su edad, con su temperamento y su inexperiencia no podía hacer nada. El primo la bancó hasta lo que la realidad le dio. Cuando no daba más, comenzó a ofertarse por clasificados, cuando Chicho se dormía a su casa ingresaban los hombres que podían y querían pagar lo que Fanny valía, al primo le debía varios favores así que le hacía precio. Era buena, y en algunos casos lo hacía por gusto. Con esto Fanny volvía a darse los lujos que le apetecían, algunas noches “cerraba el cheboli”, y se dedicaba a reponer en su cuerpo, lo que el trabajo le demandaba, teñía su pelo, pintaba las uñas y se hacía el tiro de cola.
Así creció Chicho, como un boludo sin tener la culpa, terminó el colegio en la Urquiza y se metió de aspirante a cana. Se quería abrir del ala de Fanny y en la escuela de cadetes vio una salida rápida. Los azules lo apodaron “porteño”, y así lo llamaban en los partidos que hacían en la cancha de la escuela de policías entre actividades. Se hizo algunos amigos, no era de resaltar, salvo por su tonada y sus características físicas, no era un cana común salteño. Jugaba bien a la pelota, y no le gustaba pensar. Los amigos nuevos rápidamente se dieron cuenta de que su vieja era puta, y comenzaron a frecuentarla. Se pudrió de todo, en cuanto consiguió un poco de plata se alquiló una pieza cerca de la escuela y se mandó a mudar.
Ahí encontró un mundo donde está bueno ser aspirante, trató de hacer todo lo más rápido posible, y así fue como Chicho, El Porteño se volvió cana. Por boludo por no decir de más, por no ser pillo como Fanny, como los compañeros, como los mismos amigos. A veces fantaseaba con su viejo y se imaginaba que en la cola de un super, el cajero lo reconocía y se abrazaban, que iban juntos a la cancha, que se tomaban un vino y se ponían al día. En algún delirio pensó que lo habían secuestrado los ovnis, y que el luchaba por escaparse de esa nave donde era sometido a interminables estudios para ir a decirle a su hijo que nunca lo abandonó, pero que no había sido fácil salir de ahí para buscarlo y amenizar tanto vacío, pero que estaban a tiempo de recuperar ese tiempo perdido.
Andaba solo, y se sentía un salame como si el destino lo hubiese encasillado a la perfección en ese título de dolobu sin tener la culpa. La ironía se le desparramaba en la cara esa noche, donde se tomaba su primer vino tinto en una taza sin agarradera, lloraba desconsolado, por la pelota, por la puta de su vieja, por Huracán, por las prácticas policiales, por el cansancio del aspirante sobrexplotado, por la falta de amor, por sentirse tan solo en el mundo. Le hubiese encantando tener una máuser. Como las que usaban los tipos de la inteligencia de las películas que pasaban en ATC y que veía en la pantalla chiquita en blanco y negro los fines de semana de maratón timbera de su vieja. Cómo le gustaría volver a eso, los momentos esa sensación al menos las amigas de su vieja ajironaban entre tanta desesperación la realidad de su vida,  era lo más similar al vientre materno que se le ocurría ante tanta porquería. Con la alemana Mauser se volaba la cabeza, con la reglamentaria podía salir o todo bien y matarse o todo mal y ser un boludo sin culpa pero con suerte.
Salió con el caño metido del lado de adentro de su campera de jean y corderito, se iba a matar y quería dar un show, volarse la cabeza en algún lugar donde todos los morbosos vean su poco seso como mermelada untada en la pared, ojalá que el forense sea su viejo, así lo miraba por dentro y entendía que de nada sirve tener un corazón cuando le vacían el pescuezo. Así salía Chicho, reventado por dentro, podrido de tanta cosa turbia dispuesto a sacarse todo eso de encima de una buena vez.

III
Esa noche conoció a Paula, y nunca le contó que por ella no se mató, paró a comprar puchos en un 24 y ella estaba ahí con su puperita, su jean localizado que le dejaba el culo como media sandía perfecta, mascando chicle de la manera más desagradable que alguien podría observar, indiferente ella, le revoleó el Phillip Morris 10 y le dio el vuelto sin mirarlo, algo le picó, y se la charló un rato, como para estirarle un rato a la parca. Eran como las 2.30 cuando ella le dijo que se vaya, que si quería hablar la invite a una cerveza, no en el laburo. Salía a las 6 y el jefe le prohibía visitas nocturnas porque vivían afanando por la zona, a lo que él le aseguró que esté tranquila porque era policía y era su día libre. A las villeritas les gustan los canas, pero este encima era porteño y con raíces tanas, era ganancia asegurada.
La cosa quedó en las 6 de la mañana cuando se encontraron. Paula se enterneció con la necesidad de hablar de Chicho, revoleó el chicle, le sacó un pucho del paquete, lo fumó y comenzó a acariciarle el cuello, lo apuró sin drama, y se fueron a la pieza, fue suficiente para que ahí apareciera un amor de horas, no solo por la piel de Paula y de que Chicho venía sobrecargado de calentura. Ahí estaban ellos juntos las horas que podían. Se llenaron de sueños y proyectos, ella iba a dejar el drugstore y se iba a poner a estudiar para maestra jardinera, ellos se iban a ayudar. Se cruzaron en el momento ideal, se necesitaban y ahí estaban. Paula era la única persona que no veía a Chicho como a un tarado, se cambiaron las horas para dormir, y así andaban a los arrumacos en el cuartito.
Así pasó un año de la aparición de Paula, como un angelito cumbiero que le dedicaba canciones de amor a Chicho por el Facebook, cuando apareció un quilombo nuevo. Ella había dejado de trabajar y se había puesto a estudiar, con el sueldito de Chicho y la repartija de las comisiones que Gomez le sacaba a los travestis andaban bien. Un día se desmayó en el medio de la clase, cayó con el evatest a la pieza, estaba embarazada de 9 semanas. No quedaba otra que apretar los dientes y hacerse cargo.
Chicho hacía más horas de las que el cuerpo le permitía, se quedaba dormido en la comisaría y los compañeros lo aguantaban, si algo había que reconocerle al porteño, es que le ponía huevos como nadie. Cuando Fanny se enteró les ofreció volver a la casa de ella en la Martín Cornejo por un alquiler mínimo y aceptaron. Allá se mudaron, Fanny los ayudo, andaba noviando con un puntero que les arreglaba cuanto plan social podía y con eso se hacían de otro sueldito, con eso Chicho hacía menos guardias y dormía. Soñaba con una vida mejor para su Paula y el hijito, quería un varón para jugar a la pelota, para llevarlo a la cancha de Huracán, para que vayan al autódromo a ver las cafeteras y cuando crezca, pagarle la universidad para que no sea cana y la pase mal como su papá.
Le costaba horrores levantarse, Fanny se había ablandado y le preparaba bollitos caseros que él repartía en la comisaría, se habían montado con Paula una mini empresita de cosméticos, vendían natura, avón, amodil y fuller, les iba bien y laburaban desde la casa. Se compraron una motomel y hacían los repartos las dos, el carisma de Fanny y la habilidad de Paula con los números hacían que todo marche bien.
Ese día se movilizaba la CCC, siempre lo mismo, más planes, mas subsidios, más, más, más, todo era normal, un embole hasta que Fanny le mandó un mensaje, diciendo que iba a nacer su hijo, se fue con el uniforme y todo. Feliz, pensando que le iba a poner León. Llegó desesperado, cuando la vio a su mujer hermosa, radiante con el bebé prendido a la teta, 3, 200 pesó nació de parto natural, todo perfecto al fin.

Chicho al fin tenía una familia, ya ni se acordaba de su papá, ahora él era papá, el mejor de todos sin ovnis, ni fantasmas del pasado. ¿cuando lo tentaron? pobre, se quedó en la calle. Aveces lo veo pasar con el diario chiquito todas en las mañanas, marcando clasificados. El tipo es un boludo, pero no tiene la culpa.

martes, diciembre 03, 2013

Hairnet Paradise

Me preguntó si me quedaba a dormir y le dije que si, pero que corra los pies así podía poner mi cabeza al lado, siempre me dieron asco esos pies. La cama era chiquita y tenía olor raro como si muchas personas distintas durante muchas noches distintas hubiesen sufrido lo mismo que sufríamos nosotros esa noche, chau le dije, me quedé mirando las manchas de humedad y la lampara fluorescente, había como cientos de imagenes en las manchas de ese techo.

No me quedaba otra que estar, dejar que la transpiración se apodere de mi como a todos ahí, que se me pasen las ganas de vomitar y de largarme a llorar o dormirme, aunque sea para soñar que me tomo el 5 y vuelvo al barrio, donde muchos amigos con diegos maradonas tatuados en el pecho me esperan con una cerveza fresquita, un porro y me cantan el feliz cumpleaños. Nos podíamos ir a las 8 del martes, después de que la enfermera le tome la presión y el doctor diga que está todo bien. Para que esto pase faltaban 6 horas. Gracias hija por estar acá el día de tu cumpleaños, me dice cuando por fin yo me había dormido, no era mi cumpleaños, nunca supo cuándo es mi cumpleaños.

El paisaje era este carteles en pasillo que se interrumpían con un gordo que paseaba con un carrito con Talcas y una torre de sandwichs de milanesa. Se escuchaban quejidos, ronquidos, pedos, estornudos, tos, murmullos y sirenas. Se hacía desesperante saber que dentro de una habitación de 60 metros había muchos tipos postrados en camillas esperando alivio con una ficha y un número. Inhalando y exhalando su propio aire apenas alivianado por unos ventiladores viejos. 

En la cama 122 estaba Quispe que le clavaron una punta y le robaron la cuota de la ANSES para comprar falopa, lo más triste de todo es que fueron sus propios hijos. Don Quispe corta el pasto en la casa de mi abuela todos los terceros martes de cada mes, así es desde que tengo uso de la razón, llega con la bordeadora y el rastrillo atados a la bicicleta y labura callado, puede estar horas bajo el sol y no te pide ni agua, nadie tiene cuero para estar tanto al sol, solo Don Quispe.

Esa noche estaba solo, como siempre y parecía no importarle, como si esa parte del cerebro que te hace sentir vulnerable se le hubiese desprendido del cerebro quedando por ahí como un tumor que nunca fue, o desarrolló un super poder que hace que llore para sus adentros, o lloraron tanto sus ancestros que las generaciones venideras se quedaron secas de angustia, evolucionaron para aguantar y aguantar. Dormía como en una habitación del Sheraton, daba la sensación de que ensayaba la muerte, provocando una alteración de sus estados, la comida del hospital era el room service que nunca pudo tener.

Un enfermero me corrió de ahí, me dijo que era el ala de hombres y que las mujeres no podíamos quedarnos a dormir. Me hacía pis, pero prefería una laguna en los pantalones a un paseo por esos baños. Faltaban 5 horas para las 8, papá dormía y el hospital era la máxima representación de la desesperación, los enfermeros se paseaban con tazas y termos como caminando por la peatonal, para ellos es su hábitat y ahí se desenvuelven con total normalidad.

Dos administrativas decoraban un rincón horrible con un árbol de navidad rengo y un pesebre que se burlaba de mis devaneos metafísicos y las ganas de mear. Las luces re chinas, a San José le faltaba el brazo izquierdo y la discusión de pegar al niño dios con gotita para que no se lo roben. ¿Qué mierda tiene que ver San José y las luces con todo esto? Nadie se merece ver a un niño Dios en pelotas, recién nacido con pastorcitos en una jesrusalén de papel madera debajo de un cartel que dice que cuidemos la limpieza. No tiene coherencia, la gente que está ahí opta por la Fe como manotazo de ahogado y cuando se olvidan de sus dolores le compran una Talca y una milanesa al gordo que vende para comerla al lado de alguien que vomita, necesitamos ayuda urgente.

Me hacía pis, la panza me hacía ruidos raros, identifiqué al médico y lo seguí, cuando me vio hizo un comentario de que era raro que siga ahí, parecía acostumbrado a que familiares y amigos depositen en el San Bernardo a sus enfermos y se sientan liberados de ellos con sus penas y angustias. Me dejó ir con una especie de aprobación por no tener esa cultura del abandono, odio los abandonos y todos sus sinónimos, aunque en casos como este, debería repensarlo. Le pregunté por papá y respondió lo de siempre, menos falopa, menos sal, salir a caminar, Ni escuché las recomendaciones esa dieta se pierde rápido para retomar su clásico vaso de whisky barato. Vivimos sumergidos en una contaminación que nosotros mismos generamos, nos acostumbramos a lo llano, a lo quieto, a lo insalubre.

A las 8 estaba ahí, y una hora después lo soltaron, como a un preso con una bolsita con sus pertenencias y remedios, medios boludos los dos, salimos de ahí, antes de irme saludé a Don Quispe que dormía, el sol pegaba fuerte ya. Este martes va a ser un día largo.





domingo, diciembre 01, 2013

Vino tinto que aturdes mi pena

Llamé a Darío mi mecánico amigo, amigo porque mi auto es una porquería, sumado que no lo sé cuidar por ende pasa mucho tiempo en el taller, donde siempre hay cumbia, asadito y vino. Me atendió y me dijo que estaba en Santa Fe porque se le había muerto la vieja, que hable con Pedro su socio que también me cae bien. A las 19 hs estaba Pedro revisando el 12 que no arranca, lo ató a su chata y fuimos al taller yo estaba segura que era la batería le decía en el camino. Lo cargué porque estaba vestido de chomba blanca, unos jeans, mocasines y perfumado, tentado me dijo que saque un envase del baúl y que compre una cervecita para charlar.


Prendió la radio, con Wanabara de fondo comenzó a hablar sin pedir permiso, mientras destapaba la Salta con el encendedor. Ates de hacerme el auxilio venía de meditar, hacía un mes que se había separado, y para sacarse todo ese abandono de encima fue a parar a un centro de meditación donde asegura que habla con Cristo, todo esto mientras se ponía por encima de su ropa limpia el overol azul con cierre plateado. Resulta que en ese asunto de buscar la cura a la separación de su mujer y su hija conoció a una minita que es vegetariana y se la enganchó. 


Se le comenzaron a engrasar las manos y metía la pelada dentro del motor, le preguntaba por su novia nueva, 15 años se llevan, ella viene de chaco y trabaja en una oficina postal, tiene caderas anchas y eso lo vuelve loco. Hace unos días formalizaron y con la hija se lleva bien. Está bajando de peso y es feliz porque ella lo deja comer carne y tomar vino, se disfrutan, se van de baile y ahí andan como pendejos de 15 años, se besan, se mandan mensajitos organizan comidas, el ama el vuelito a la parrilla y ahora aprendió a cocinarle zucchini a su chica.


Cuando me preguntó, me acordé de la mala suerte que tengo, le saqué la botella de la mano. Le expliqué como preparándome para atajar un penal, que lo mío es andar sola porque mi corazón es de un peroncho que escucha punk, pero ni me registra. Nos vemos desde hace meses, siempre con la misma dinámica. Cuando se tomaba un par de whiskys, se acordaba mi teléfono y me escribía para decirme que iba a pasar, a veces era tan tarde que yo no escuchaba, pero cuando había suerte y yo no dormía, lo invitaba sin problema. Venía callado a mitad de la noche, no hablaba o hablaba poco y yo no quería escuchar, en realidad en ese formato escabio 2.0 abría la boca para decirme que era linda y para cargarme porque yo soy del santo y hace mucho que no nos da una alegría, ninguno quería hablar solo darnos unos buenos besos con aliento a borracho y coca. 


No era de esos a los que les pinta el romanticismo mentiroso, decía que odiaba dormir con alguien entonces no me ocupaba espacio en la cama, y yo me perdía en un sueño profundo y feliz porque me dejaba sin ganas de amor, y con una sensación de libertad cómoda. Más de una vez, nos cruzamos en algún bar, entonces me hacía esa seña de “vam” con la cabeza y nos escapábamos de los amigos para terminar en mi cuartito, oscuro y chiquito.


Salía de casa sin hacer ruido, para que la vecina chusma no me haga quilombo (que era moneda corriente) siempre me jodía por meter tipos y pasarla bien, que no barría la vereda, que salía pata pila a comprar y escuchaba la música fuerte, que mi Renault pierde mucho aceite y le mancha el garaje. Vieja envidiosa, ya quisieras que te preste a este peronista con manos suaves, ojalá tu salteñidad chata y podrida te deje entender que por ese rato solo ese rato era mío y yo de él.


Seguía yo, desahogándome ante Pedro, le contaba medio triste que cuando no estábamos borrachos, nos encontrábamos a la salida del trabajo. Puteaba y estaba fastidioso, es que tenía un compañero puto que compraba tortitas y mini facturas para celebrar los cumpleaños de sus compañeros, que no hacía nada bien y que lo odiaba por puto inoperante. Cuando se relajaba era más lindo, me divertía su simpleza. A los dos nos gustaba el cine, nos recomendábamos libros, me contaba de sus viajes por aquí y por allá, el rato se hacía bonito, muy bonito.


Escuchaba mis dramas, y me decía que piense bien, que era muy impulsiva, después comíamos unas pizzas y unas cervezas y volvía la esencia de nuestros encuentros, nos divertíamos así en secreto. La cagada fue cuando comenzamos a hablar, cuando me decía que le gustaban mis expresiones, que se reía de mis chistes cuando nadie los entiende, se preocupaba si andaba triste y hablaba de morirme. Nunca me dijo que me quería, pero yo sé que me terminó queriendo en ese corazón de negro, bostero, misógino y peronista hay lugar para el romance. 


Nos veíamos a escondidas, comíamos algo por el barrio y nos encerrábamos en casa, nos edulcorábamos la rutina, un mini club de autoayuda de dos socios únicos, nos acompañábamos un cachito. No era más que eso, las complicaciones no entraban en discusión era eso y el código inviolable era que no se vaya de ahí. 


Yo falté al pacto cuando lo comencé a querer, y yo queriendo soy de terror, comienzo a extrañar, porque quiero verlo borracho y despeinado, pero a la mañana también, porque no quiero que me deje dormir sola, aunque siempre coincidí con su teoría de que dormir abrazado a alguien es la expresión de afecto más incómoda que existe. Le pedía que se quede sin decirlo, cuando cedía aparecían las charlas mirando al techo que se volvían de horas y se pasaba la noche, entonces dormíamos de mañana. Dejé de pensar en pelotudeces con él, y presté atención al auto, no hubo caso quedó en el taller y el lunes hay que ir a comprar los repuestos, ya era de noche y las cervezas fueron varias, el pelado acordaba con su nueva novia un encuentro en un bar.


Mientras me traía a casa, me consoló, lo tuyo es andar así me decía y le daba arranque a la chata, aprovecha el tiempo para meterle pata a los proyectos, pensaba en todo lo otro medio romántica y envidiando al amigo de overol. Algo le escribí, me arrepiento porque sé que no va a salir nada bueno de todo esto, me va a dejar o lo voy a asustar y se va a alejar de a poquito.Agradecí que donde vivo tengo muy mal wi fi, me cepillé los dientes y me fui a dar vueltas, por el patio, hasta que se me pase la angustia.