miércoles, noviembre 25, 2015


Son las entrañas
las que piensan, a veces,
en la cabeza.

Habitan al borde
de la hoja gigante
se dibuja, porque
no hay qué escribir.

Pseudo intelectual,
pidiendo ayuda,
desde el fondo
del lugar común.

Los pensamientos
en tu cabeza
avanzan a muchos
kilómetro por hora
y yo, yo soy
renga por dentro
y por fuera.

Saber que estas
porque te lo indica
una línea clavada
en el estómago duro.

Es que en mi
funcionan engranajes
que no me dejan tranquila
no se calman,
a no ser que
doble las piernas
y las cruce al sentarme.

Me quedo atrás
y me acostumbro,
lenta y dolida.
En el sorteo
me tocó
esta vida que
vale tres.

Quisiera tener tripas
y más ruido de vasos
en esta casa,
Quisiera plantas, también
si, ¡helechos verdes!
y al regarlos
mirar mal al perro vecino.

Vivir lejos de gente ruidosa
y de este tanque de agua
que me indica que estoy
a tres días de tu casa.

O irme, flotando
bajo, despacio
a buscar ese lugar
de donde vengo
y quedarme ahí
espiralada,
sin que nadie sepa
que me fui.

Dibujando franjas
que describan
cada partecita de mí
que se decompone
y duele.





2 comentarios:

Virginia Arias dijo...

Hermoso, simplemente triste y hermoso.

Esdian dijo...

Más amor.
Menos Macri.
Esa era la fórmula...