sábado, mayo 06, 2017

No se puede jugar 
con el poder comprimido
en la yema de los dedos.

Mover las nubes
borra los bordes
de espacios que eran
nuestros
Y ya no podemos habitar.

Están en todos lados
en colectivos,
en almacenes,
en veredas, en las calles

hacen de la verdad
algo que se hunde
en la panza.

Si remontamos al pasado
no hay subtítulos.
Sólo una historia calando
los parientes de fotos borrosas
que sostienen Madres y Abuelas.

Una planta seca
en la maceta del patio de una casa.
No más agua tibia.
Ese hombre -viejo indefenso-
ya no es un hombre maldito
y eso marca la diferencia.

Soltaron al monstruo,
da media vuelta,
sonríe con sus dientes manchados,
y al acomodarse el saco
silba la canción que escucha
frente a las náuseas de un pueblo libre.

Los espacios habitables
fueron talados en muy pocas horas.



1 comentario:

Virginia Arias dijo...

La belleza debe enfrentar al horror. Gracias Hija