jueves, julio 27, 2017

Má, desde aquí se ven los techos
de todas las casas que sueño,
bajo la polución de los humanos
que vamos a destruir el cielo 
con latidos del sol en los párpados.

Má, no llames por WhatsApp
nunca atiendo, se corta
y no da hablar gritando.

Suponete que en estos días
bajando por la avenida
al fin estallo
y digo mi nombre 
y me desotro
mientras digo que soy la mala 
de todas las pelis
que armamos en hd,
sacando un tramontina
guillado entre mis gambas
para cortarle las orejas
a un conejo.

-¿eso bastará para que aplauda la tribuna?-

Por ahí entienda
que la lengua es una piedra
y no se mueve
con la velocidad 
de una ciudad.

Quise irme de aquí y volver a casa
más de una vez,
pero ahora tengo una gata suicida
para tapar el vacío emocional.

Má, tranqui, 
todo lo importante
está guardado 
entre mi pecho y el estómago,
anidado,
soy la tumba de una sirena
hecha con hilo de cometa.

Má, no me preguntes como llegué
vos ya sabés:
El control de todas las cosas
que habitan en mí
es un monstruo que vive en la vereda
y para llegar hasta acá
tiene que subir muchas escaleras.

Yo sé
que 
no
va a poder.





1 comentario:

Federico Mesón dijo...

Eso que usted escribió, es una belleza. Felicitaciones. ;)