martes, marzo 24, 2015

Mi persona favorita

Siempre amanece con la mirada desorbitada y traduce sus dolores en malhumores matinales, pero lo real es que la fecha le hierve el alma.



Me habla de Carlos Ricardo Torres (Carlitos). Lic. en Administración (UBA). Traductor ingles/francés. Trabajaba en ENTEL dando apoyo idiomático en llamadas internacionales. Militante JTP (Montoneros). Secuestrado y desaparecido. "Eramos amigos desde pibes. Jugábamos mucho a pesar que yo era 6 años mayor. Él era nuestro hermanito menor".

"Carlitos vivía en el departamento de al lado del mío. Mi vieja fue testigo del secuestro. Se casó y se mudó al dto. 4. Con su esposa íbamos a la casa de gobierno a hacer quilombo después del secuestro, en el 77. No quedamos pegados de pedo. Pero ni te importa cuando estas ahí".

De las andazas se hace uno parte de la historia, por eso Edu es mi prócer vivo, mi batman peroncho de las jogginetas grises, porque me cuenta y se me pone el cuero i chancho, y como no: "Y cuando estaba el mundial del 78. En 1981 salimos con Beatriz, mi ex esposa en la tapa de La Opinión. Ahora tienen que ir los que no iban, no cuesta nada, es un paseo turístico. Me pone muy triste. El peor día del año todos los años".

El porteño, que es pícaro y la tiene más grande que todos, me dice: "Con mi amigo Rubén nos rajábamos del trabajo algunos jueves y con nuestro mejor traje y corbata  nos dábamos una vuelta con las viejas haciéndonos los boludos con cara de pitufos. Porque la cana no dejaba pasar. Pero como eramos re pitucos, pasábamos".



Rubén es su hermano del alma y de militancia, un viejo megafachero, que según me cuentan, no paraba de levantar en sus épocas doradas. Y ahí están los dos un día como hoy con la herida abierta, mientras nosotros disfrutamos del feriado.

"Yo siempre ando un poco triste . Por ahí los kilombos cotidianos me dejan más tranquilo. Estamos bien con tu vieja. Las cosas se acomodan, pero no es todo tan fácil, viste".

Antes de irse a dormir, me dice "Las marchas ahora son como los desfiles en California del orgullo gay. Con respeto, pero es solo testimonial. Igual voy. Para que se vea que somos muchos que tenemos memoria".

Desde que me levanté, pienso en Eduardo con la garganta cargada de pedacitos de angustia. Pasa que me teletransportaría solamente para marchar colgada de su brazo y llorar con él. Porque el dolor se siente igual todos los años.

La puta de la vida no me hizo su hija de sangre pero él sabe que lo quiero así, se lo digo entre chistes, como para sumar a todo el amor que nos debemos. Mientras yo lo pienso, mi hermana Agustina me avisa que están en la marcha,  como siempre, un año más pidiendo Memoria, Verdad y Justicia. 

2 comentarios:

Horacio González dijo...

Muy bueno. Gracias por no olvidar y por aportar a la memoria.
No abandones el blog.

Goia Bustamante dijo...

Gracias horacio! No pienso abandonarlo